Si estás esperando la inspiración perfecta para sentarte a escribir tu primera novela, déjame decirte algo: probablemente nunca llegará. Y eso está bien. La mayoría de los escritores que admiras no empezaron con una idea genial y un esquema impecable. Empezaron con un destello, una sensación, un detalle absurdo que les llamó la atención mientras iban en el camión.

Eso es exactamente lo que le pasó a Jesús Uribe Nava, escritor mexicano de ciencia ficción y terror, autor de El diario de los últimos días en la Tierra, una saga de tres volúmenes que empezó como un simple cuento corto y terminó costándole casi diez años de trabajo. En una entrevista reciente para Entre Voces y Letras, Jesús comparte cómo construye sus historias, por qué eligió el terror como género y qué consejo le daría a alguien que está parado frente a la página en blanco con miedo de empezar.
Si tú eres ese alguien, esto es para ti.
Las ideas no nacen sentado: nacen mientras vives
Hay una idea romántica de que el escritor se sienta en su escritorio, espera a que llegue la musa y entonces escribe. Pero la realidad de quienes producen consistentemente es muy distinta. Las ideas llegan en momentos comunes: en el camión, viendo TikToks, mudándote a un departamento nuevo donde no conoces a tus vecinos.
“Empecé a tratar de imaginar una narrativa parecida a lo que yo estaba sintiendo.”
Esa frase de Jesús describe el motor de su escritura. Cuando se mudó a un edificio donde no conocía a nadie, sintió esa incomodidad sutil de no saber quién vive del otro lado de la pared. Otro escritor lo habría ignorado. Jesús la convirtió en un cuento de horror.
Lo mismo le pasó con un TikTok sobre un gato. Una persona contaba una anécdota cualquiera y de ahí nació una historia completa. Para él, el oficio del escritor empieza en la observación, no en la inspiración.
Esto cambia por completo cómo te puedes acercar a la escritura. La pregunta deja de ser “¿qué escribo?” y se convierte en “¿qué estoy notando hoy que vale la pena guardar?”.
El terror funciona porque toca lo que todos escondemos
Jesús eligió el terror y la ciencia ficción no por accidente. Le interesa provocar emociones que la gente normalmente prefiere evitar pero que disfruta cuando son ficción: ansiedad, suspenso, esa sensación incómoda de que algo no está bien.
“Creo que la imaginación de la gente es un universo completo.”
El terror, en sus palabras, es algo que todos sentimos de forma muy distinta. Esa diversidad es justo lo que lo hace tan rico para escribir. No hay una sola receta para asustar; hay tantas como lectores. Y cuando logras tocar esa fibra, el lector no solo lee tu historia: la habita.
Ese es el secreto detrás del género. No se trata de poner sangre y monstruos. Se trata de identificar qué miedo real estás explorando y darle forma narrativa.
De cuento corto a saga: por qué tu historia puede crecer sin avisarte
Una de las partes más interesantes de la entrevista es cómo El diario de los últimos días en la Tierra nació como un cuento corto. Jesús no se sentó a planear una novela. Se sentó a escribir un cuento. Pero conforme escribía, los personajes empezaron a pedir más espacio.
Esta es una verdad que muy pocos talleres de escritura admiten: no necesitas saber el final cuando empiezas. Hay escritores que sí lo necesitan, y para ellos el método clásico de esquema funciona. Pero hay otros, como Jesús, que descubren la historia mientras la escriben.
“Tengo una idea vaga. Cuando empecé a escribir esta novela, los personajes que estaba escribiendo se desarrollaban cada uno con una particularidad que quería profundizar.”
Si tú llevas tiempo intentando escribir y te frustras porque no logras armar el esquema completo antes de empezar, este es tu permiso para arrancar de otra manera. Empieza con un personaje, un escenario, una pregunta. Deja que el texto te muestre qué pide.
Y si te toma diez años terminarla, tampoco pasa nada. La de Jesús los tomó.
Cuento corto vs. novela: el cambio de manejo narrativo
Jesús ofrece una metáfora útil para entender la diferencia entre formatos:
- En un cuento corto, el protagonista te lleva de la mano de principio a fin. Una sola voz, un solo arco, un solo enfoque.
- En una novela, los personajes funcionan como una carrera de relevos: se pasan la posta, cada uno tiene su momento de protagonismo y entre todos sostienen la historia.
Esta distinción importa cuando estás eligiendo qué escribir. Si tu idea cabe en una sola voz hasta el final, probablemente sea cuento. Si sientes que necesitas más de un personaje sosteniendo el peso, posiblemente esté pidiendo más extensión.
Saber identificar qué pide tu historia te ahorra meses de pelearte con el formato equivocado.
El consejo más simple: escribe lo que sientes ahora
Cuando Cecilia, la entrevistadora, le pregunta qué consejo le daría a un joven que quiere empezar a escribir, Jesús no se va por las ramas:
“Escribe lo que piensas, lo que sientes. Trata de expresarlo como lo sientes.”
Es un consejo que suena obvio hasta que intentas aplicarlo. Porque escribir lo que realmente sientes implica bajar la guardia, asumir que lo que escribas hoy tal vez sea malo, y aceptar que tu primer borrador no es para nadie excepto para ti.
“Aunque después le des una lectura y digas ‘quién sabe qué iba a escribir aquí’, después lo vas a pulir.”
Ese es el truco. Lo crudo se pule. Lo no escrito se pierde.
Si estás esperando estar listo para escribir tu primera novela, no vas a estarlo nunca. Lo que sí puedes hacer es escribir mal y arreglarlo después. Esa diferencia es la que separa a los escritores publicados de los aspirantes que llevan años con un documento vacío en su computadora.
Pasos concretos para empezar tu primera novela esta semana
Si todo lo anterior te dejó con ganas de empezar pero no sabes por dónde, prueba este proceso simple inspirado en cómo trabaja Jesús:
- Carga una libreta o nota en el celular durante 7 días. Cada vez que algo te llame la atención —una conversación rara, una sensación, una imagen— anótalo en una línea.
- Al final de la semana, elige una observación que no te suelte. Esa es tu semilla.
- Escribe 500 palabras a partir de ella sin pensar en estructura. Solo describe, narra, imagina. No edites.
- Lee lo que escribiste y subraya lo que más te gustó. Eso es lo que te interesa de verdad. Construye desde ahí.
- Repite. Si después de varias sesiones la historia sigue creciendo, probablemente tengas una novela. Si se cierra en pocas páginas, tienes un cuento. Ambos son válidos.
Tu historia ya existe. Solo falta que la escribas
Hay una frase de Jesús que resume todo lo anterior y que vale la pena que te la lleves contigo:
“Como individuos tenemos tantas historias que podemos crear y contar. Lo único que falta es que siempre tengamos el ánimo de escribirlo.”
No te falta talento. No te falta una idea perfecta. No te falta tiempo (aunque siempre se sienta así). Lo que te falta, probablemente, es el ánimo de empezar y la disciplina de no abandonar.
Y eso, a diferencia del talento, sí se entrena.
¿Quieres ver la entrevista completa con Jesús Uribe? Está disponible en el podcast Entre Voces y Letras de AudiolibrosMX. Es una conversación de poco más de 25 minutos que vale la pena de principio a fin, especialmente si llevas tiempo queriendo empezar a escribir y no encuentras la forma.
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Tu primera novela no va a escribirse sola. Pero tampoco está tan lejos como crees.

