¿Cómo escribir sobre lo que NO CONOZCO?

Escribir sobre lo que no sabemos o conocemos es un reto fascinante. Como escritores, no siempre tenemos la experiencia directa de todo lo que queremos narrar: no hemos vivido en el siglo XVIII, no hemos sido detectives privados en Nueva York ni hemos piloteado una nave espacial. Pero eso no significa que no podamos escribir historias que se sientan reales, creíbles y envolventes. La clave está en la investigación.

Investigar bien es lo que nos permite dar vida a mundos que no conocemos de primera mano. Pero ¿por dónde empezar? Hay caminos para hacerlo, si no fuera sí, no habría novelas tan interesantes sobre mundos desconocidos y lugares ajenos a nosotros. En este texto te daré algunos consejos para investigar de manera efectiva y lograr que tus historias tengan ese toque de autenticidad que las hace memorables. ¡Aquí van!

como escribir sobre lo que no conozco

1. Define qué necesitas saber

Antes de lanzarte a leer todo lo que encuentres, pregúntate: ¿cuáles son los detalles esenciales para mi historia? No es lo mismo investigar sobre la vida en la corte francesa del siglo XVIII que sobre el lenguaje corporal de un interrogador del FBI. Ten claras tus necesidades para que tu investigación sea enfocada y eficiente.

¿Cómo puedes hacerlo?

Haz una lista de aspectos clave que necesitas conocer. ¿Son términos técnicos, costumbres, eventos históricos o detalles sensoriales? Ordena estas necesidades por prioridad para que no te pierdas en un océano de información irrelevante. Por ejemplo, si estás escribiendo sobre un arqueólogo en Egipto, pregúntate qué aspectos de su vida y trabajo son relevantes. ¿Cómo se siente excavar bajo el sol? ¿Cómo es el proceso de documentación de un hallazgo? Esto te ayudará a investigar con un propósito claro.

2. Busca fuentes de información variadas

Los libros de historia, biografías, documentales y artículos académicos son una mina de oro. Pueden darte contexto, descripciones precisas y un sentido del tiempo y el lugar que quieres retratar. También puedes explorar foros especializados, podcasts y hasta blogs de expertos.

¿Cómo puedes hacerlo?

No te limites a un solo tipo de fuente. Busca fuentes primarias como cartas o diarios personales si es posible, y complementa con fuentes secundarias para tener una visión más amplia. La diversidad de perspectivas enriquece tu conocimiento. Aquí va el ejemplo: Si tu historia trata sobre un hacker, además de leer sobre ciberseguridad, podrías buscar entrevistas con hackers reales, explorar foros de tecnología y ver documentales sobre grandes ataques informáticos.

3. Habla con expertos

No hay nada mejor que hablar con alguien que realmente sabe del tema. Si escribes sobre medicina, intenta conversar con un doctor. Si tu protagonista es abogado, busca a alguien que ejerza. No tengas miedo de enviar un correo o preguntar en redes sociales: muchas personas están dispuestas a compartir sus conocimientos.

¿Cómo puedes hacerlo?

Prepara preguntas específicas antes de entrevistar a un experto. No pierdas la oportunidad de obtener información única que no aparece en los libros. Pregunta, además, sobre experiencias personales, emociones y situaciones inesperadas. Es así que, si tu historia gira en torno a un bombero, puedes visitar una estación de bomberos y preguntar sobre su rutina, sus miedos y sus experiencias más impactantes. Esto te dará detalles auténticos que difícilmente encontrarás en un libro.

4. Si es posible, sumérgete en la experiencia

Si tu historia lo permite, intenta vivir algo parecido a lo que narrarás. Visita los lugares donde transcurre tu historia, prueba las actividades que harían tus personajes (como una clase de esgrima si escribes sobre un duelista) o incluso cocina los platillos que mencionas. Esto te dará una perspectiva más rica y realista.

¿Cómo puedes hacerlo?

La experiencia directa aporta detalles invaluables. Si no puedes acceder a una actividad en particular, intenta encontrar testimonios en video o literatura autobiográfica para sumergirte en esa realidad. Por ejemplo, si estás escribiendo sobre un personaje que escala montañas, intenta hacer una caminata en un terreno difícil. La experiencia te ayudará a describir mejor la fatiga, el frío y la emoción de llegar a la cima.

5. Aprende de otros escritores

Muchos escritores han hablado sobre su proceso de investigación. Leer entrevistas o textos sobre cómo investigan puede darte ideas útiles. Además, leer novelas bien documentadas te ayudará a ver cómo otros han integrado la investigación en la ficción sin que se note forzado.

¿Cómo puedes hacerlo?

Analiza qué técnicas utilizan otros autores para transmitir autenticidad sin abrumar al lector con datos técnicos. Identifica qué detalles resaltan en sus descripciones y cómo los integran de forma orgánica en la narrativa. Para esto, puedes leer novelas de autores que han escrito sobre el tema que te interesa. Si quieres escribir sobre espionaje, revisa cómo John le Carré describe su mundo con realismo sin abrumar al lector con detalles técnicos.

6. Ten cuidado con el “exceso de información”

Es fácil caer en la tentación de mostrar todo lo que aprendimos. Pero recuerda que la investigación está al servicio de la historia, no al revés. Usa los detalles justos para dar credibilidad sin sobrecargar la narración con datos innecesarios.

¿Cómo puedes hacerlo?

Filtra la información con un criterio narrativo. ¿Este dato aporta a la historia? Si solo es interesante pero no mueve la trama o el desarrollo de personajes, quizás debas omitirlo o mencionarlo de manera sutil. Es así que, si escribes sobre un piloto de avión, no necesitas explicar en detalle cómo funciona cada sistema de la cabina. Basta con integrar algunos términos técnicos y describir cómo se siente volar desde la perspectiva del personaje.

7. Usa la investigación para darle vida a los pequeños detalles

A veces, lo que hace que una historia se sienta real no es la gran ambientación, sino pequeños detalles: cómo suena una cerradura al abrirse, la textura de una prenda, una expresión local en un diálogo. Presta atención a estos elementos y lograrás una mayor inmersión para el lector.

¿Cómo puedes hacerlo?

Los detalles sensoriales conectan al lector con la historia. Describe olores, sonidos y texturas para hacer la experiencia más inmersiva. Un pequeño matiz puede hacer que una escena cobre vida de manera poderosa. En una historia de ciencia ficción, por ejemplo, puedes describir cómo huele el aire dentro de una nave espacial o el sonido de los motores encendiéndose en el vacío del espacio. Estos pequeños detalles harán que tu mundo cobre vida.

Puedes descubrir que escribir sobre lo que no sabemos no es solo posible, sino también una de las partes más divertidas del proceso creativo. Investigar nos permite viajar en el tiempo, explorar nuevas profesiones y conocer mundos que, de otra manera, nunca habríamos experimentado. Así que adelante: investiga, sumérgete y dale vida a tu historia con confianza y autenticidad. ¡Tus lectores lo agradecerán!

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