¿Cómo enfrentar el reto de escribir un texto académico?

Texto académico… mmm… ¿por dónde empiezo? ¿sobre qué escribo? ¿qué digo que no se haya dicho?… ¿y si mejor le pregunto al tío Google?
textos academicos

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Antes de que tomes la decisión, te comento algunos datos. Los escritos académicos generalmente tienen su origen en alguna de estas dos circunstancias: la primera se da por la pertenencia a cuerpos académicos profesionales como lo son científicos, grupos de investigación y divulgadores de la ciencia, entre otros. El segundo impulso se genera a partir de condiciones escolares, de tareas para acreditar cursos o requisitos para lograr grados académicos. Éstos se dan con niveles de exigencia creciente de acuerdo a la escolaridad en que se encuentre el estudiante, partiendo del nivel de educación media superior, a educación superior y en posgrados.

En términos generales las reflexiones y sugerencias de este blog van dirigidas a todas aquellas personas que sufren cuando deben cumplir con trabajos académicos escritos en los que tienen que demostrar la recuperación de contenidos esenciales en lecturas obligadas y en donde, además, se les pide que hagan evidentes sus ideas personales sobre el tema que desarrollan.

Entre los destinatarios de estas líneas se pueden encontrar, además de personas en general interesadas en redactar textos académicos, a estudiantes de educación media superior (college) y educación superior, ya que en esos niveles escolares es en los que se manifiestan con mayor énfasis las resistencias, la falta de dominio de los procesos de la escritura y la evidencia de que las acreditaciones dependen en buena medida de la capacidad de reflexión complementada con la competencia para escribir.

Y seguimos con las preguntas: ¿Te has encontrado alguna vez con el maestro que te dice “Para su evaluación final deberán entregar un ensayo de 10 cuartillas para el próximo lunes”? …Y es viernes por la tarde? Bueno, después de pasar saliva, de pensar en lo injusto de la vida, de reconocer que tu juventud no está como para pasarte horas tratando de pescar una idea original que, estás seguro, jamás llegará, el producto que entregas en el límite del tiempo límite marcado, casi siempre es algo que esperas que se pierda en las tinieblas de los tiempos y que no quede una huella que permita que alguna vez alguien más pueda poner sus ojos en él.

La elaboración de tesis de licenciatura también representa la mayor barrera para elevar la eficiencia terminal de las universidades, pues los problemas se presentan desde el origen, cuando los estudiantes y/o egresados no saben responder a la pregunta clave: ¿cuál es el problema al cual voy a responder en mi investigación?

¡Te tengo noticias! Hay alternativas menos ingratas que se pueden construir a partir de reconocer algunas pautas básicas que te llevarán a valorar lo que significa la escritura como tarea académica.

¡Y aquí te van cinco consejos para enfrentar el reto de escribir un texto académico!

Primer consejo.

Reconoce que cualquier tarea escolar es esencialmente para ti, para tu formación personal.

Las tareas escolares, en general, se asumen como algo para el maestro, ¡y claro que es así!, pues una de las funciones del profesor son la de tener evidencias de tus logros y avances, así como de tus debilidades; pero las tareas conllevan esencialmente a procesos de formación. Un texto académico cumple con creces la función de desarrollar tu capacidad de análisis, de lógica en el ordenamiento de tus ideas, de comprensión y de dominio de una de las herramientas más valiosas de la cultura, esas que te enseñan a pensar y a ver el mundo de manera diferente: la lectura y la escritura. Por ello vale la pena preguntarte siempre, ante cualquier tarea escolar: ¿qué puedo hacer para que esta actividad sea de provecho para mí, más allá de los deseos del profesor?

Segundo consejo.

Descubre sitios con información diversificada y vigente.

Las fuentes de información que fortalecerán tu trabajo a partir de aportarte nuevas formas de ver el problema que te planteas, están ahí. Existen múltiples sitios en los que puedes encontrar información pertinente y actualizada acerca de los temas de tu interés. Entre ellos están los de las mejores bibliotecas del mundo, los reservorios de investigaciones de licenciatura y posgrado de universidades y de centros de investigación prestigiados, y las revistas académicas especializadas en temas de tu interés, entre otros. Wikipedia y el Rincón del Vago ya cumplieron su papel cuando estabas en la escuela secundaria, es hora de que hagas crecer tus alas de búsqueda y los resultados seguramente serán fabulosos.

Algunos sitios en español que pueden apoyarte, son:

  1. tesis y masters
  2. Manual para estudiar textos académicos

Tercer consejo

Reconoce el valor de los clásicos

Pero no todo lo nuevo es valioso ni todo lo viejo hay que tirarlo a la basura. El campo del conocimiento es amplio y tiene su historia. Muchos conocimientos se vuelven obsoletos y deben ser sustituidos por otros nuevos, pero también están los clásicos, aquellos de autores cuyo pensamiento y aportaciones siguen siendo vigentes e incluso se fortalecen al paso del tiempo como base de diversos campos de la cultura y de la ciencia. No olvides que los clásicos lo son porque siguen hablando a nuestros oídos con palabras sabias y con verdad. Esto lo vemos tanto en la filosofía (pensemos en los griegos), en el arte (pensemos en los representantes de cada escuela), en la ciencia (pensemos en las bases de las matemáticas o de la física) y en todos los campos del conocimiento. Lo descubrirás en la disciplina en la que estés interesado.

Cuarto consejo

Vincula tu trabajo académico con tu vida, tus experiencias.

Uno de los más grandes problemas de la educación es que no asocia los temas que aborda en clase con la experiencia cotidiana de los estudiantes, entonces lo que se recibe en la escuela son contenidos descontextualizados, ajenos a la persona que aprende. La invitación en este punto es a que reflexiones sobre cuál es la importancia de esto que aprendes con lo que vives. Si el maestro no lo hace, hazlo tú. Si viste la película The Boy Who Harnessed the Wind (El niño que domó el viento, en español) recordarás cómo en una zona desértica de África el protagonista aprovecha el conocimiento que le da un pequeño libro de física sobre cómo generar electricidad y él aprovecha ese conocimiento para crear electricidad eólica y traer agua a las tierras secas de su región. Evidentemente ese es un caso extremo (y real), pero todo el conocimiento tiene algo que ver nuestra vida. Descubre qué tiene que ver contigo esa tarea y verás cómo se hace fácil su desarrollo y más valiosos los resultados.

Quinto consejo

Parte de la pregunta, no de la respuesta.

Los niños pequeños preguntan, aturden con sus preguntas, buscan saber, conocer el mundo al que recientemente han llegado, …hasta que la respuesta del adulto es terminante: las cosas son así porque son así. Ahí empieza la debacle de la curiosidad. Ahí se incuba la aceptación y, desde ese momento, se debilitan las posibilidades de reconocer que el mundo merece ser vivido con brillo en los ojos, que aprender es una tarea apasionante, que descubrir cosas nuevas cada día es vivir las aventuras de los exploradores, de los atletas de alto riesgo, de los buscadores de tesoros. Ver el mundo, nuestro entorno con signo de interrogación y preguntar y preguntarnos nos permite reconocer que el cumplimiento de esa tarea que nos han dejado para entregar en cualquier plazo, puede darnos una pequeña y nueva ventana desde dónde ver nuestra realidad a partir de las voces de otros que han dejado por escrito su forma de reconocer el mundo y que nos permite ir respondiendo a nuestras preguntas, orientando respuestas y permitiendo enfrentar los retos de la vida con mayor serenidad. Retos como el de la tarea inmediata de hacer un trabajo académico del que nos sintamos satisfechos.

Un consejo extra

Por último, no olvides que la tecnología alcanza todos los niveles, el de la trampa, por ejemplo, pero también el del descubrimiento de ella. Hay programas antiplagio que detectan la cantidad de textos tomados “prestados” de otros sin respetar el derecho de autor, ya sea en forma textual como también de aquellos textos en los que tomas la idea de algún autor y la expresas con tus palabras, a manera de paráfrasis. Algunos de los programas antiplagio, como el turnitin.com, plag.es, wcopyfind, y el copyleaks, entre otros, están a disposición en línea. Algunos con costo y otros para uso libre. La ética es una de los principios que debe tener cualquier autor, pues forma parte de ese algo que nos hace más humanos: el respeto a los demás y la educación.

Hay muchas más cosas a considerar a la hora de escribir un texto académico, por supuesto. Queda pendiente hablar del conocimiento de la estructura de los textos, de reglas de forma, de organización lógica de las ideas, de saber seleccionar información pertinente, de reconocer la diferencia entre hablar y escribir… ¡Uff! Muchísimas cosas más. Pero al final de cuentas en estos blogs se trata de abrir el apetito, de reconocer que hay caminos nuevos para recorrer y, afortunadamente, saber que en la actualidad la información no está atada con una cadena en libros encerrados en monasterios inaccesibles, como en la antigüedad. ¡Aprovechemos la democracia de la información!

Hasta aquí tenemos ya cinco pistas de cómo hacer un texto académico no solamente sin morir en el intento, sino haciendo que se convierta en una tarea rica, interesante y con múltiples beneficios personales. Aquí te las presento de nuevo:

  1. Reconoce que cualquier tarea escolar es esencialmente para ti, para tu formación personal.
  2. Descubre sitios con información diversificada y vigente.
  3. Reconoce el valor de los clásicos.
  4.  Vincula tu trabajo académico con tu vida, tus experiencias.
  5.  Parte de la pregunta, no de la respuesta.

Te recomendamos que visites nuestros blogs para seguir nutriendote de esta valiosa información, https://escritor.digital/blog/

Cecilia Izarraraz

cecilia@audiolibrosmx.com

monica@marioescritor.digital

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